03998nam a2200289Ia 450000000250000000300090002500500170003400700030005100800400005404000360009404100080013004300070013808200170014508400120016224501590017425000230033326400880035630000270044450502300047152028880070165000210358965000180361065000220362865100140365070000290366499900150369304186nam a22003497a 4500CO-BoCMH20260808025801.0ta210601s2002 ag ||||| |||| 00| 0 spa d aCO-BoCMH bspa erda cCO-BoCMH0 aspa aag04a303.44bA644 aAVRE PS10aAportes para el Desarrollo Humano de la Argentina 2002 :la democracia y los argentinos /Coordinador del Informe y autor principal Juan Carlos Portantiero. aPrimera edición. 1aBuenos Aires :bPrograma de las Naciones Unidas para el Desarrollo, (PNUD), c2002. a70 páginas ;c21 cm.0 aDemocracia y desarrollo humano -- La crisis política -- La nueva protesta social -- Encuestas e investigaciones -- Crisis de representación y partidos -- Los nuevos desafíos de la democracia -- Bibliografía -- Anexos.3 aEn medio de una crisis inédita, cuyos contornos sociales y económicos han merecido sendos trabajos de esta colección de Cuadernos del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, plantearse una investigación sobre el estado de la democracia en Argentina presupone preguntarse de manera central sobre qué bases se puede reconstruir la relación entre el mundo de la política y el ciudadano. Este interrogante no constituye un mero ejercicio académico sino, por el contrario, partir de la convicción y el conocimiento de que una adecuada reconstrucción de ese vínculo que, como se verá en este trabajo se encuentra quebrado, es parte sustancial de cualquier política de Desarrollo Humano. La democracia es un régimen político que tiende a asegurar el ejercicio de las libertades colectivas e individuales en su más amplio sentido. Su solidez es crucial si partimos de entender el concepto de Desarrollo Humano como la máxima expansión de las libertades de los individuos para el desenvolvimiento de sus capacidades y habilidades. Sabemos, por experiencia, que en una democracia frágil las libertades no se traducen necesariamente en derechos y, en consecuencia, las posibilidades de alcanzar el objetivo de un Desarrollo Humano se tornan ilusorias. Indagar sobre qué bases se puede reconstruir la relación entre el espacio de la política y el ciudadano común en Argentina es una preocupación central ante la evidencia empírica y corroborada en estudios de opinión de que sin un lazo de representatividad y legitimación adecuada, cualquier propuesta para recuperar el rumbo del desarrollo está destinada al fracaso. Como se describe en los sucesivos capítulos de este Cuaderno, la democracia argentina es frágil y la magnitud de la crisis desatada en los últimos tiempos no hizo más que profundizar la brecha que separa a los ciudadanos de la política, construyendo un escenario de desconfianza que es el menos propicio para encarar la tarea de urgente reconstrucción del tejido social y económico del país. La insatisfacción que expresan los argentinos con el funcionamiento de su democracia no alcanza a cuestionar su adhesión a la misma, sino todo lo contrario. Sin embargo, ese delicado equilibrio entre el rechazo a un sistema político que se juzga inadecuado y el anhelo de perseverar en el apoyo democrático resulta un borde demasiado peligroso como para obviarlo o sólo recoger sus aspectos superficiales. Libertad, Democracia y Desarrollo Humano son términos de una misma ecuación que requieren de una responsabilidad compartida para que no se erosione la valoración democrática que los argentinos profesan, luego de décadas de inestabilidad institucional y de una dictadura criminal que marcó un antes y un después en la conciencia cívica colectiva. (tomado de la fuente).17aBienestar social17aCrisis social17aDesarrollo humano 4aArgentina1 aPortantiero, Juan Carlos c4274d4274